Piénsalo bien, ¿después de una mala noche tienes un hambre feroz?, ¿no te ejercitas porque estás agotada?, ¿tomas tazas de café con azúcar para mantenerte alerta? ¿pasas el día estresada? ¿Tienes más antojos de lo normal? ¿compras algo rápido de cenar porque estás muy cansada para cocinar?
Dormir mal produce un caos hormonal que es la tormenta perfecta para acumular grasa.
⚫︎ Se activa la hormona grelina (del hambre) causándote un apetito desaforado que te empuja a consumir de 300 a 400 calorías extra y preferir la comida chatarra.
⚫︎ Disminuye la hormona leptina (de la saciedad) y como el cuerpo no te avisa cuándo parar de comer, no te llenas con nada.
⚫︎ Cuando te agobian los problemas, la hormona cortisol se dispara, haciendo que los antojos aumenten y acumules grasa, sobre todo en el abdomen. Además, te quita energía por el estado de nerviosismo y eso te hace más sedentaria.
⚫︎ Se producen problemas metabólicos como la resistencia a la insulina que te causa esas ganas inmensas de pasteles, churros y chocolates entre comidas.
Por eso, dormir profundo por al menos 7 horas y encontrar alternativas naturales para bajar el estrés es tan importante como la dieta y el ejercicio para regular tu peso.