“Hoy no tengo ánimos”, “se me cae el cabello”, “me siento agotada y no sé por qué”.

La teoría dice que una dieta balanceada basta para mantenernos saludables, enérgicos, longevos y en forma.  

Pero el estilo de vida actual y una alimentación empobrecida por factores que más adelante te mostraré, traen déficits de nutrientes que se manifiestan como cansancio prolongado, caída del cabello, debilidad de uñas, tristeza, entre otras más.  

¿Tienes alguno de estos síntomas? Quizá tu organismo te está dando un alerta que debes atender.  

Por eso, voy ayudarte a determinar si tu dieta es realmente balanceada y cómo los complementos nutricionales pueden ayudarte a verte y sentirte mejor.  

¿Qué es una alimentación balanceada y por qué la necesitas?  

La alimentación es un conjunto de procesos que permite a los organismos utilizar y transformar los nutrientes para mantenerse vivos y saludables. 

Puedes decir que la tuya es balanceada si incluyes en tu dieta macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas), micronutrientes (minerales y vitaminas), además de agua para satisfacer tus requerimientos fisiológicos. 

Pero debes consumirlos en las proporciones adecuadas:

  • Carbohidratos (hidratos de carbono) 40-50 %. La mayoría debe proceder de cereales integrales, frutas, legumbres y verduras. 
  • Proteínas 20 al 25%. Manteniendo un equilibrio entre las fuentes animales (carne, pescado, huevos) y vegetales (leguminosas, cereales, frutos secos).
  • Grasas (lípidos) 30-35%. Se recomienda el aceite de oliva por su contenido en ácidos grasos monoinsaturados, también los de tipo omega-6 y omega-3.  

Si distribuyes tus comidas así, evitarás el sobrepeso, la obesidad y disminuirás el riesgo de sufrir enfermedades crónicas degenerativas como la diabetes tipo 2, níveles altos de triglicérdios y colesterol, enfermedades cardio o cerebro vasculares.

Además, te conservarás en la línea y aumentará tu rendimiento tanto físico como mental.

Dime lo que comes y te diré quién eres 

Hacia finales del año 1700, el autor del primer tratado de gastronomía y filósofo Jean Anthelme Brillat-Savarin, usó esta frase para referirse al impacto que tiene en una persona su alimentación. 

Varios siglos después tiene más vigencia que nunca, a pesar de que se han modificado radicalmente los hábitos y se ha hecho tanto hincapié en los beneficios de comer saludable y lo perjudicial de la comida chatarra.  

Todavía muchas personas no son conscientes de que su alimentación, dieta y nutrición son demasiado importantes para prevenir enfermedades, incluso antes de nacer.

Y de esa forma van eligiendo alimentos varias veces al día que condicionan su estado de salud, para bien o para mal. 

En países emergentes las deficiencias de hierro, yodo o vitamina A, afectan a una gran parte de la población. 

En los desarrollados prevalecen las denominadas enfermedades de la abundancia o crónico‐degenerativas como obesidad, diabetes, enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, osteoporosis y algunos tipos de cáncer. 

Pues en todas ellas la alimentación y sus componentes (nutrientes o no nutrientes) pueden estar implicados como factores de riesgo o de protección.

¿Te parece un panorama desesperanzador? Mejor enfócate en la otra cara de la moneda: a diferencia de otros factores como la genética, puedes prevenir o retrasar la aparición de enfermedades solo con modificar tus hábitos alimenticios. 

Y si tu organismo lo requiere, tienes a mano el recurso de la suplementación.  

¿Qué es un suplemento nutricional?

También conocidos como complementos alimenticios, son preparados que contienen uno o varios nutrientes que ayudan a mantener un correcto estado nutricional.  

Vienen en diversos formatos: cápsulas, tabletas, polvos, cápsulas de gel, líquidos y perlas.

Se consumen para complementar una dieta saludable, no para reemplazarla. 

Tampoco son medicamentos ni pueden utilizarse como tal. Así que cuidado con caer en ofertas engañosas, porque no eliminan síntomas ni curan enfermedades. 

No en vano, los países aplican regulaciones y vigilan que los fabricantes no hagan afirmaciones falsas que atenten contra la salud e integridad de los consumidores. 

También hay personas que se ponen en riesgo ellas mismas, consumiendo dosis mayores a las recomendadas porque creen que así funcionarán mejor. 

En muchos casos, estos excesos terminan siendo excretados como compuestos que lesionan particularmente al hígado, además de otros efectos secundarios desagradables.  

¿Quiénes necesitan tomar suplementos?

Si nuestra alimentación fuera perfecta no debería ser necesario tomar ningún tipo de suplementación.

Lamentablemente, la agricultura intensiva ha provocado el agotamiento de los suelos, la recolección antes de la maduración y pérdidas en la concentración nutricional de los alimentos durante su transporte, almacenamiento, procesamiento y cocción. 

También impacta la toxicidad de los pesticidas y plaguicidas que se añaden a los cultivos para protegerlos.

¿Cómo actúan los suplementos ante esta realidad? Básicamente, en tres niveles:

  1. Previenen y corrigen la falta de algún nutriente por causas orgánicas o enfermedades.
  2. Ayudan a alcanzar niveles óptimos de ciertos nutrientes cuando, por muchas razones, una dieta equilibrada es insuficiente. 
  3. Proveen sustancias a las células que a priori no requieren, pero que alteran su comportamiento para obtener un mejor rendimiento en diversas áreas de tu vida.

A veces hace falta complementarse por períodos puntuales. 

Pero es necesario usarlos indefinidamente o por tiempo prolongado, en casos de:  

  • No te alimentas bien o consumes menos calorías de las que necesitas.
  • Tienes 50 años o más. 
  • Estás intentando quedar embarazada, ya lo estás o te encuentras amamantando.
  • Tienes periodos menstruales abundantes.
  •  Ya pasaste por la menopausia.
  • Llevas una dieta vegetariana, vegana u otra que restrinja un grupo de alimentos completo.
  • No ingieres de dos a tres porciones de pescado por semana, que aportan ácidos grasos omega-3 para favorecer la salud del corazón.
  • Has tenido cirugía de bypass gástrico para bajar de peso.
  • Sufres enfermedades del hígado, páncreas o vesícula biliar.
  • Tienes problemas de salud digestiva como enfermedades gastrointestinales, intolerancia a la lactosa o alergias alimentarias.

Médicos y nutricionistas han demostrado que consumir el suplemento correcto, en la dosis adecuada, puede hacer maravillas por ti.  

Así como ya lo hacen por millones de personas en el mundo que los usan para alcanzar sus metas corporales más rápido y darle un plus de protección a su salud.  

Eso sí, en caso de tener alguna condición médica debes ser responsable y consultar a un especialista antes de comenzar a usarlos.  Y jamás debes olvidar: un complemento alimenticio no contrarresta un estilo de vida poco saludable y una nutrición deficiente.